Hay personas que, de vez en cuando, me preguntan o se emocionan con las historias que comparto en algunas sesiones con clientes. Es algo natural: tanto mi equipo como yo intentamos atender todas las necesidades, y donde ellos no llegan, llego yo; donde yo no llego, llegan ellos, y son maravillosos. No tengo nada negativo que decir sobre ellos.
Hoy quiero contarte, a grandes rasgos, de dónde vengo, qué he hecho, qué hago ahora y qué pretendo hacer.
Un poquito sobre mí: orígenes y trayectoria
Tengo 36 años y nací en Barcelona. He emigrado de mi país, he vuelto, he experimentado migraciones internas – y todos sabemos que la rivalidad entre catalanes y madrileños no es precisamente sencilla. Además, viví todo eso durante los años más duros de los proyectos independentistas.
He sido juzgada por mi género en el ámbito laboral, especialmente dentro de grandes corporaciones. Ya he pasado por todo tipo de situaciones: me he visto sola, mal acompañada, he tenido buenas y malas relaciones. Vengo de una familia donde el abuso fue, tristemente, tolerado como norma. Cada día me recompongo y sigo adelante.
Formación y carrera profesional
- Completé mi carrera universitaria mientras tenía tres trabajos. No me atribuyo más mérito que nadie, simplemente era necesario.
- Realicé un máster con otro trabajo adicional. A los 24 años ya era asociada en un despacho.
- A los 26 trabajaba para uno de los grupos bancarios más importantes de España, como especialista en activos financieros y derivados.
- Lideré departamentos legales desde cero y he dirigido equipos legales en banca seguros.
Pero la vida me puso a prueba. En febrero de 2023 me detectaron células precancerígenas; mi pareja me dejó porque “trabajaba demasiado”; me despidieron porque la directora del departamento legal no podía permitirse una baja. Suma a esto que cuido de mi madre, que tiene deterioro cognitivo, y perdí a mi padre, uno de mis mayores apoyos, durante la pandemia. Agradezco a la vida, al universo, al cielo, haber podido compartir los últimos momentos con él y construir recuerdos irremplazables. En ese sentido, agradezco incluso a la pandemia.
La familia y el futuro
En mi familia, las mujeres siempre hemos tirado para adelante. Soy la más pequeña de cuatro hermanos. Tengo dos hermanos de por medio – y mi opinión sobre ellos me la guardo – y unos sobrinos a los que adoro profundamente. Soy la tía que ahorra durante todo el año para llevarlos de viaje cuando cumplen 15 años, buscando siempre compartir un buen momento.
Mi pareja es inmigrante y, juntos, después de mucho pensar, nació la idea de exporters. Él complementa perfectamente mis competencias y en el camino se unieron socios que también creyeron en el proyecto. Así nació nuestro empresa: exporters empezó con Sandra y su ordenador que hacía más ruido que otra cosa, y hoy ya somos varios empleados (no los suficientes, confieso), porque a veces el trabajo nos desborda. Siempre estamos buscando cómo mejorar, valoramos el feedback positivo y constructivo, porque las cosas dichas con respeto siempre se pueden decir.
Las críticas: cómo las enfrento
Me encuentro a menudo con comentarios de personas diciendo cosas como: “No sabes dónde estás parada”, o “Eres una mentirosa, intentas engañar a la gente”. A eso solo respondo:
Aquel abogado soy yo, no eres tú. La autoridad para decir lo que es o no es acorde a la ley la tengo yo, no tú. Si no me dejas hacer mi trabajo, no pasa nada, no necesito tu odio. Solo te deseo un bonito día. Ojalá no arruines el mío ni el de mi equipo, ocúpate de lo tuyo y que tengas éxito.
No te deseo nada más: ojalá nunca me necesites. No valen solo los títulos; sí, tengo carrera, máster, experiencia, pero ante todo me considero persona, escucho a la gente e intento asesorar lo mejor posible, sea en una videollamada de 10 minutos, en varios idiomas o en los servicios más básicos.
Por qué hago lo que hago
Creo, honestamente, que mi profesión no debería existir. No deberíamos necesitar facilitadores si la administración hiciera sus procesos de manera óptima. Pero lo que sí puedo ofrecer es escuchar, entender historias y, a veces, compartir más partes de mi vida de las que crees. Siempre intento ayudarte.
Por supuesto, somos una empresa privada; no vivimos del aire, no pagamos la compra con abrazos ni en el Mercadona, ni en ningún otro sitio. Pero te garantizo que trabajamos con las mejores intenciones y luchamos cada caso con todo nuestro conocimiento. Somos humanos: a veces tardamos en responder un correo porque nuestro aplicativo interno prioriza tareas, y puede pasar. Decimos “no” a muchos casos cada día.
- Hacemos lo que podemos con lo que tenemos.
- Si crees que podrías hacerlo mejor, te invito a vivir un día bajo el estrés y la responsabilidad de esta profesión.
- Soportar noches sin dormir, tensiones, y clientes que llegan porque otros abogados les han fallado, es parte del día a día.
Reflexión final
Si vienes aquí a descargar tu frustración y odio, te recomiendo que lo escribas en un diario, lo leas y reflexiones sobre el tipo de mentalidad que tienes. Aquí no vas a encontrar eco para el odio.
Yo sigo adelante. Te deseo un lindo día y espero que nunca me necesites. Eso es lo mejor que te puedo desear. Un abrazo.
👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!
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