Si hay algo que estoy aprendiendo al montar un negocio propio, es que lo que se da gratis rara vez se valora. La realidad es que, en general, las personas tienden a marcharse en cuanto encuentran algo que les resulte más conveniente.
Recientemente, atendí una videollamada gratuita. Ofrecí el consejo que consideré mejor, me tomé el tiempo de revisar la documentación sin coste alguno para evaluar la viabilidad del caso… Todo correcto, todo bien, hasta ahí.
Sin embargo, el problema surgió después. Esa persona simplemente desapareció. No me pidió presupuesto, ni siquiera comunicó que continuaría su caso en otro despacho. Optó por irse a otra parte, donde le ofrecieron exactamente el mismo servicio. Al final, ha regresado únicamente para darme las gracias.
Y yo reflexiono: ¿y mi tiempo? Si he montado una empresa que precisamente se dedica a esto, ¿no debería, al menos, valorar el esfuerzo invertido? Entiendo que cada uno es libre de elegir, y no tengo ningún problema con ello, pero es evidente que lo que se ofrece gratuitamente no se aprecia como debería.
Un consejo para futuros emprendedores
Así que, pequeño futuro emprendedor, si decides adentrarte en el mundo de los servicios, grábate esto a fuego:
- Cobra siempre por las consultas o visitas iniciales.
- No subestimes el valor de tu tiempo y tus conocimientos.
- Recuerda que un servicio gratuito rara vez es valorado sinceramente por quien lo recibe.
“Lo que se da gratis no se valora.”
Valora tu trabajo, protege tu tiempo y haz que tu esfuerzo cuente desde el primer momento.
👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!
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