Cosas de las que tu abogado no tiene la culpa – Parte 1

Cosas de las que tu abogado no tiene la culpa – Parte 1

En este artículo abordamos un tema común en la relación cliente-abogado: la tendencia a atribuir al abogado responsabilidades que no le corresponden. A continuación, te presento algunos ejemplos claros de situaciones que van más allá de las funciones de un profesional del derecho.

1. Tu relación de pareja

La decisión de divorciarte, separarte o terminar una relación sentimental es únicamente tuya. Como Abogados, no intervenimos ni fomentamos rupturas sentimentales. Nuestro papel se limita a asesorar y gestionar los trámites legales cuando así lo solicitas, sin influir en el origen de tu decisión.

2. Tu comportamiento

Si el abogado te recomienda realizar una acción específica (Haz A) y tú decides hacer otra muy distinta (haces B), la responsabilidad recae sobre ti. El abogado es responsable de los consejos y orientaciones que brinda, pero no de las decisiones o acciones que el cliente toma en base a esos consejos.

3. No podemos leer el futuro

Aunque tenemos experiencia y sentido común para anticipar ciertas consecuencias (“si haces esto, probablemente sucederá esto otro”), no poseemos la capacidad de predecir el futuro con certeza. Las recomendaciones están fundamentadas en conocimientos legales y escenarios habituales, pero nunca son profecías infalibles.

4. Tu salud y tu gestión emocional

No es función del abogado —ni es atribuible a su trabajo— si experimentas ansiedad, ataques de pánico, infartos o ictus debido al proceso legal o a situaciones personales. La gestión de la salud física y emocional te corresponde a ti, no al profesional legal.

5. Los retrasos de la administración

Incluso si tu abogado trabaja con la máxima eficiencia, los tiempos y trámites administrativos no dependen de él. La resolución de expedientes está en manos de las instituciones públicas, que a menudo tienen plazos y retrasos fuera del control del profesional que contratas.

Pon en perspectiva el papel del abogado

Contratar a un abogado significa buscar ayuda para un asunto concreto. No implica delegar en esa persona la responsabilidad total de todo lo que te sucede en la vida. Por ejemplo:

  • Si te han contratado para tramitar la residencia y, aparte, el propietario del piso te estafa, ese no es asunto del abogado encargado de tu residencia.
  • Si la administración responde fuera de plazo, tampoco es culpa del abogado que te surjan episodios de estrés, angustia o pánico.

Y mucho menos…

  • Guerras
  • Catástrofes naturales
  • Pandemias o epidemias
  • Huelgas o sublevaciones
  • Crisis mundiales
  • La falta de ganas que tengas de vivir

Recuerda: tu abogado no es culpable de los infortunios o dificultades que te ocurran fuera del marco legal para el que fue contratado. La responsabilidad de tu vida y tus decisiones sigue siendo principalmente tuya.

Así que, antes de quejarte, sigue los consejos de tu abogado y centra tus expectativas en lo que realmente puede hacer por ti.


👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!

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Aviso legal: Los artículos y vídeos de Lexborders son de carácter informativo. No constituyen asesoramiento jurídico personalizado. La normativa puede variar según cada caso. Se recomienda la revisión individual por un abogado experto en extranjería.

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