Ayer me encontré con un vídeo que circulaba en redes sociales, donde un supuesto asesor legal afirmaba que bastaba con la admisión a trámite de la regularización extraordinaria para poder acudir a poner huellas. Automáticamente pensé: “¡Otra gincana jurídica de TikTok!” Por desgracia, parece que cada vez es más común la difusión de información simplificada —y a menudo incorrecta— sobre procedimientos legales.
La realidad es otra: con una simple admisión a trámite no puedes ir a poner huellas como si Extranjería funcionara con lógica perfecta y sin espera. Así que, como hacemos los abogados, decidí investigar un poco para verificar la credibilidad de quien hacía semejante afirmación.
Luces rojas en la web del supuesto asesor
Apenas entré en la web, las señales de alerta fueron inmediatas:
- No existía aviso legal.
- No había política de cookies.
- No figuraba ningún número de colegiado.
- No se mencionaba despacho físico, ni dirección de contacto.
- Las fotografías eran generadas por inteligencia artificial.
- El autor mencionaba estar cursando un máster, pero sin otros avales profesionales.
Y lo más llamativo: un disclaimer donde se afirmaba que no se prestaba asesoramiento legal, y que toda la información debía ser revisada por un profesional acreditado. Es decir, te promocionas como asesor legal, pero legalmente te desvinculas de cualquier responsabilidad. Sorprendente, ¿verdad?
Implicaciones mucho más graves
No estamos ante una simple anécdota. La publicidad engañosa, el intrusismo profesional y la manipulación de información sensible afectan especialmente a personas vulnerables. Y pese a ello, abundan en redes sociales los elogios y “buenos comentarios” para estos personajes, incluso de personas que ni siquiera han realizado ningún trámite real.
Intrusismo profesional no es una tontería; puede tener consecuencias graves, incluso cuando, en el futuro, intentes colegiarte correctamente.
No se trata de resentimiento ni de rivalidad profesional. Es un problema de fondo: no puedes ofrecer información jurídica incorrecta y captar clientes haciéndote pasar por lo que no eres, para luego, en tu propia web, afirmar que en realidad no das asesoramiento.
La confianza del público y los riesgos
Es fácil entender por qué estas prácticas son peligrosas. Cuando alguien teme perder la residencia legal, los papeles, o enfrenta una posible denuncia, busca cualquier ancla de certidumbre. Y, en ese estado, confía fácilmente en cualquiera que proyecte seguridad, aunque no tenga respaldo profesional.
Por eso, un consejo fundamental: antes de contratar cualquier servicio legal, investiga. No te quedes con la fachada, haz las preguntas importantes:
- ¿Eres abogado o colegiado?
- ¿Cuál es tu número de colegiado?
- ¿Está registrada tu sociedad profesional?
- ¿Dónde está tu despacho?
- ¿Quién responde si algo sale mal?
- ¿Cuentas con un seguro de responsabilidad civil?
Todo esto, los profesionales de verdad lo ponemos por escrito en las hojas de encargo.
Seguidores ≠ Profesionalidad
Tener seguidores en redes sociales no te convierte en profesional. Abrirte una cuenta en Instagram como “legal” tampoco te da, automáticamente, la condición de abogado o de jurista. Es vital que, antes de delegar tu situación jurídica en manos de alguien, verifiques a quién le confías tu vida administrativa.
Nombrarte “asesor legal” en TikTok no es distinto a ver Anatomía de Grey y decir que eres neurocirujana. ¿A que jamás lo harías?
Así que, por favor, infórmate bien, busca referencias y exige garantías reales. Porque la diferencia entre una gestión informada y caer en la trampa puede marcar el futuro de muchas personas.
👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!
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Aviso legal: Los artículos y vídeos de Lexborders son de carácter informativo. No constituyen asesoramiento jurídico personalizado. La normativa puede variar según cada caso. Se recomienda la revisión individual por un abogado experto en extranjería.