Hace poco, en una videollamada con algunos colegas del sector de extranjería, surgió una conversación interesante sobre la gestión de los pagos. Este tema es habitual entre abogados de extranjería, ya que muchas veces compartimos preocupaciones y buscamos formas más efectivas de organizar nuestro trabajo.
La realidad del control de pagos
Me preguntaban cómo gestiono el control de los pagos de los clientes. Les conté mi experiencia personal: en una ocasión probé a fraccionar los honorarios para hacer el servicio más accesible. ¿Cuál fue el resultado? Me di cuenta de que terminaba dedicando más tiempo y recursos a llevar un seguimiento de los pagos que simplemente exigiendo el pago íntegro del primer expediente por adelantado.
La razón principal es sencilla: la responsabilidad de pago por parte de los clientes no siempre está presente. Sé que puede sonar poco empático, pero la realidad es que hay unas nóminas y trabajadores que pagar, adelantos de IVA, retenciones de IRPF y la necesidad constante de mantener un flujo de caja saludable. No somos una ONG ni un banco, y estar continuamente recordando a los clientes que tienen pagos pendientes es, además de incómodo, una carga agotadora.
La dificultad de fraccionar pagos
En nuestro despacho, que es pequeño y gestiona los recursos con cuidado, nos resultaba insostenible añadir a nuestras tareas un seguimiento constante de cuotas pendientes. Por eso, decidimos dejar de fraccionar los pagos por estudios. Observamos que esta modalidad tenía la mayor tasa de morosidad.
Cuando se lo recordabas a los clientes, la respuesta solía ser “ay, qué pena contigo”, pero pocas veces teníamos a alguien realmente proactivo: gente que pidiera el enlace de pago o propusiera hacer el ingreso mes a mes por iniciativa propia. Sinceramente, ese tipo de cliente es una excepción.
Me duele tomar esta postura porque siempre intento ajustar mis precios para mantenerme en la línea del mercado, pero tener que estar reclamando pagos y haciendo seguimiento va totalmente en contra de la eficiencia con la que debemos trabajar.
La importancia de la autoresponsabilidad
Se han dado situaciones en las que, pese a haber terminado el trabajo y acompañado al cliente hasta la resolución de su expediente, quedaban cuotas sin pagar—por ejemplo, hasta tres cuotas mensuales de 59 euros. Entiendo las dificultades económicas, pero si realmente no puedes pagar, es mejor buscar otras opciones como una videollamada puntual o realizar los trámites por tu cuenta con asesoría puntual. asumiendo tu propia responsabilidad.
- No es cuestión de falta de empatía.
- Es una necesidad real de mantener el trabajo y asegurar los salarios de quienes dependen de la actividad del despacho.
- Exigir compromiso en el pago es también una forma de cuidar nuestro profesionalismo y nuestra viabilidad como servicio jurídico.
No podemos permitirnos vivir sin el retorno económico de nuestro trabajo. La autoresponsabilidad del cliente es clave: si vas a adquirir un servicio profesional al que no vas a poder hacer frente económicamente, lo más responsable es optar por soluciones que estén realmente al alcance de tus posibilidades. Nadie vive del aire, y en el mundo de los Abogados de extranjería, esto resulta especialmente cierto.
👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!
¡Aprende con nuestros videos!
Aviso legal: Los artículos y vídeos de Lexborders son de carácter informativo. No constituyen asesoramiento jurídico personalizado. La normativa puede variar según cada caso. Se recomienda la revisión individual por un abogado experto en extranjería.