En mi trayectoria como abogada, he llevado casos de inmigración durante varios años. Si bien inicialmente no lo hacía de una manera tan directa, fue al fundar Lexborders y decidir enfocarnos exclusivamente en el derecho migratorio cuando realmente sentí el peso y la importancia de estos casos. Hay uno en particular que recuerdo con especial intensidad: el de un joven sirio que vino a España para realizar un doctorado.
Este chico no solo había sobresalido académicamente, terminando su doctorado con una nota impresionante, sino que además había mostrado una determinación increíble. Se esforzó al máximo en todos los aspectos: aprendió español, se integró a la comunidad, e incluso trajo a su esposa, quien le acompañó bajo el estatus correspondiente. Hicieron todo correctamente desde el punto de vista legal y administrativo.
Lamentablemente, llegado el momento crucial—en plena pandemia—debían tramitar el cambio de su permiso de estudiante a residencia y trabajo después de muchos años de esfuerzo. Hay que recordar que un doctorado suele durar al menos cinco años. No solo había atravesado sus estudios, había dejado su país, invertido todos sus ahorros, y aun así, a pesar de todo ese sacrificio, no encontraba una opción laboral adecuada tras finalizar su doctorado.
El mayor obstáculo al que se enfrentaron fue no haber dado con un abogado que se sentara realmente a estudiar su situación en detalle. Su caso me marcó profundamente porque hablamos de personas que se juegan todo para llegar a la Unión Europea, buscando un futuro mejor, y que de repente se encuentran con una primera respuesta negativa del sistema. Fue un momento de auténtica desesperación para ellos.
El reto de la pandemia y la administración
Ahí fue cuando decidimos detenernos y analizar la situación a fondo: ¿Cuánto tiempo llevaban en España? ¿Qué opciones teníamos? ¿Qué recursos legales quedaban? Pedimos una cita privada en extranjería en plena pandemia, lo cual era prácticamente imposible. Sin embargo, con persistencia y tras presentar innumerables escritos y reclamaciones, logramos que finalmente nos atendieran.
No te puedes imaginar la cantidad de escritos y de incidencias que presenté por aquel entonces; era frustrante porque no atendían a nadie.
Finalmente, la funcionaria de extranjería mostró una actitud comprensiva y me ofreció una solución poco habitual: me facilitó su correo personal, me explicó que le avisara tras subsanar el requerimiento y que, aunque no iba a contestarme, haría pasar nuestro expediente por delante del resto. Y así fue.
Un desenlace humano y memorable
Cuando les di la noticia en mi despacho de que todo había salido bien, ambos rompieron a llorar. La emoción en ese momento era indescriptible; sentían un agradecimiento imposible de expresar con palabras.
A día de hoy, esa familia sigue en contacto conmigo. Cada Navidad me envían un correo para felicitarme las fiestas. Ese tipo de gestos personales son los que realmente demuestran el impacto humano del trabajo de un abogado especializado en migración y la importancia de no rendirse cuando enfrentas barreras administrativas. Es un recordatorio constante de por qué elegí esta profesión y por qué Lexborders es mucho más que solo un despacho de Abogados.
👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!
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Aviso legal: Los artículos y vídeos de Lexborders son de carácter informativo. No constituyen asesoramiento jurídico personalizado. La normativa puede variar según cada caso. Se recomienda la revisión individual por un abogado experto en extranjería.