La verdadera relación entre abogado y cliente: más allá de la simpatía

Hay algo fundamental que muchas personas no terminan de comprender acerca de la relación con su abogado. No es necesario que nos caigamos bien mutuamente. No estamos aquí para hacernos amigos; estamos aquí porque tienes un problema jurídico y yo tengo los conocimientos para ayudarte a resolverlo.

Existe un mito muy extendido dentro de la abogacía: pensar que contratar a un abogado implica que siempre te va a dar la razón y que conseguirás exactamente lo que buscas. Nada más lejos de la realidad.

El Rol Real del Abogado

Mi función no es decirte lo que quieres oír, sino lo que necesitas saber para que tomes las mejores decisiones. Esa es la base de mi trabajo profesional: informarte, orientarte y ser absolutamente sincero, aunque la verdad a veces resulte incómoda.

Mi trabajo nunca será complacerte. Mi objetivo es darte todas las armas para tu protección jurídica.

La Importancia de No Juzgar

No estoy aquí para juzgarte. Después de quince años de experiencia profesional, he visto todo tipo de situaciones; sorprenderme es difícil. Lo que hagas con tu vida es asunto tuyo, siempre que no me pidas involucrarme en acciones que sean ilegales o contrarias a la ley.

Integridad Profesional

  • No pondré mi nombre, mi firma ni mi número de colegiada en expedientes que sean fraude de ley, ilegales o con altas probabilidades de salir mal.
  • Cuando una resolución llega y el juzgado pregunta, quien figura en la firma soy yo.

La Relación Abogado-Cliente es Bidireccional

Otra verdad incómoda: que pagues por mis servicios no significa que estás en el derecho de que lleve tu caso. Así como tú puedes consultar a varios profesionales y elegir a tu abogado, yo también puedo escoger a mis clientes.

  • Si el caso no tiene viabilidad,
  • si detecto que me ocultas información,
  • si pretendes que cometa alguna irregularidad
  • o simplemente no existe una mínima confianza profesional,

yo puedo rechazar el caso. Y no pasa nada. Es una de las ventajas de que la abogacía sea un servicio privado.

La Base de una Buena Relación Profesional

Una relación profesional sana, como cualquier otra relación, solo funciona cuando ambas partes desean colaborar y se comunican de forma transparente.

  • No necesitas gustarme, ni yo a ti.
  • Debes entender que no estoy para complacerte, sino para defenderte conforme a derecho.

A veces, la respuesta que recibas de tu abogado no será la que querías oír, pero siempre será la que necesitas saber para protegerte jurídicamente. Ese es el verdadero objetivo del buen abogado.


👉 Tip de experto: No hagas trámites legales por tu cuenta. ¡Busca asesoramiento profesional!

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Aviso legal: Los artículos y vídeos de Lexborders son de carácter informativo. No constituyen asesoramiento jurídico personalizado. La normativa puede variar según cada caso. Se recomienda la revisión individual por un abogado experto en extranjería.

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